La preocupación por el déficit de vitamina D es actualmente, una cuestión de salud por la que nos consultáis con bastante frecuencia y, si buscamos bibliografía científica sobre este asunto, tampoco encontramos una única postura. Lo que está claro es que hay ciertos puntos en los que debemos hacer hincapié y en nuestra mano está haceros llegar información avalada y contrastada, promover la educación sanitaria y aclarar ciertos conceptos. Y para ello, hemos revisado artículos y estudios científicos recientes que espero os resulten de interés y os aclaren algo más acerca de la relación entre la síntesis de vitamina D, el sol, la protección solar, el estilo de vida y la alimentación.

Seguro que en los últimos meses has acudido a la consulta del médico (o algún familiar cercano) y en la analítica rutinaria han observado niveles bajos de vitamina D. En primer lugar, debemos diferenciar entre deficiente e insuficiente. Y según en qué organismo nos basemos, se consideran óptimos unos u otros rangos. Según la American Endocrine Society si la determinación es inferior a 20 ng/ml los niveles de vitamina D son deficientes y se necesita una suplementación. Sin embargo, si la determinación está en el denominado rango de insuficiencia (entre 20 y 30 ng/ml) puede no ser necesario, puesto que en cuya transcendencia clínica no todas las Sociedades científicas están de acuerdo y también variará con el perfil clínico del paciente, su estilo de vida, sexo, edad y alimentación. Y se considera suficiente un valor por encima de 30 ng/ml.

¿Sabemos qué importancia tiene la vitamina D en nuestro organismo?

En rasgos generales, la vitamina D tiene una función esencial en el sistema osteomuscular, también en diferentes vías metabólicas y en la regulación de múltiples procesos celulares. En dermatología es una hormona fundamental, porque su síntesis se realiza en la piel y por sus múltiples acciones.

En los últimos años el papel de la vitamina D en diferentes enfermedades de la piel, como en la dermatitis atópica, el lupus eritematoso, la ictiosis, el acné, etc…, se ha estudiado en múltiples trabajos.

Sin embargo, en el caso de muchas enfermedades no podemos determinar como única causa el déficit de vitamina D, ya que la relación fisiológica y bioquímica en diversas patologías de nuestro organismo no es siempre tan sencilla de establecer, y en muchos casos, depende de múltiples factores. Varía con cada individuo, su estado de salud, sexo, edad, hábitos de vida, medicamentos, por eso, debemos tenerlos en cuenta todos a la hora de estudiar a cada paciente y es el especialista el que debe valorar o no la suplementación.

No podemos considerar normal el mismo rango para una mujer de 25 años, deportista que pasa el suficiente tiempo al aire libre (esto ahora lo comentaremos), con una dieta adecuada y sin otras patologías de base. Que a una mujer de 60 años con osteoporosis y que pasa poco tiempo al aire libre. Por simplificar en la comparación, quienes conocéis el estudio de piel con dermoanalizador, sabemos que una determinación de la arruga o la elasticidad, que para un rango de edad consideraríamos normal, no lo sería para otro de una persona de 20 años menos. Todo debe analizarse siempre con la perspectiva y toda la información de cada paciente ( su estado de salud, estrés, alimentación, tratamientos farmacológicos crónicos, etc…).

Protección solar y vitamina D:

Algo que también me soléis preguntar en la farmacia es si aplicarnos protección solar puede disminuir nuestros niveles de vitamina D.

Aquí la clave está en el equilibrio, como en todo… Y debemos analizar los riesgos y beneficios.

Es evidente que el sol es beneficioso para nuestra salud, ya que entre otras funciones, mejora nuestro estado de ánimo y favorece la síntesis de vitamina D.

Pero también conocemos sus perjuicios para la salud (hemos hablado largo y tendido sobre muchos de ellos en este Blog) y sabemos (porque existen evidencias científicas al respecto) que la protección solar es eficaz y fundamental en la prevención del cáncer de piel. Por lo que su aplicación es imprescindible.

Otra cuestión a valorar es si el tiempo que estamos expuestos al sol es suficiente para sintetizar los niveles óptimos de vitamina D. Por una parte, hay que destacar que el uso de protectores solares en condiciones normales de exposición, no impide la síntesis de vitamina D, sin embargo sí disminuye el daño en el ADN y sus consecuencias en la piel. La síntesis de vitamina D se consigue con una exposición solar diaria breve, unos 20 minutos al día en invierno, y unos 10 minutos al día los meses de verano.

También me gustaría destacar que para que la protección solar impidiera por completo la síntesis de vitamina D, deberíamos ir protegidos en todas las zonas descubiertas y reaplicando la cantidad suficiente de protector solar cada hora. No lo hacemos así. Como mucho nos aplicamos la protección solar en el rostro 1 vez al día en invierno (quien lo hace), o lo replicamos otra vez en pocos casos. Y, aún así, siguen quedando al descubierto otras zonas del cuerpo. Además, tampoco la reponemos con la frecuencia adecuada, ni nos solemos aplicar la cantidad suficiente. Sí solemos cumplir más (en general) los meses de mayor exposición solar, o en exposiciones prolongadas e intensas, pero en estos momentos, hemos alcanzado sobradamente el tiempo necesario para sintetizarla.

Por lo que no debemos olvidar la importancia de los beneficios del sol, ni tampoco los beneficios de la prevención del cáncer de piel.

Por añadir un ejemplo muy claro, en muchos casos tenemos pacientes con perfiles de mujer mayor de 60 años con osteoporosis que no suele utilizar protección solar y pasa más de 1 hora diaria al aire libre e igualmente presenta niveles deficitarios de vitamina D, necesitando suplementación. Pues bien, en estos casos, también debe utilizar protección solar, puesto que probablemente no pueda obtener unos niveles óptimos de vitamina D por mucho que exponga su piel al sol. Es decir, la síntesis de vitamina D no aumentará por estar más tiempo expuesta al sol, ya que su metabolismo y factores intrínsecos juegan un papel fundamental que no podemos modificar. Y la probabilidad de que aparezcan otras lesiones cutáneas provocadas por la exposición solar sí aumentará con el tiempo de exposición solar, y esto lo debemos prevenir. 

 

Espero que os haya resultado interesante y estamos a vuestra disposición en nuestra web y también en la farmacia Paz Ferragut de Castellón.

Imágenes: Freepik

Maria Paz Arnau Ferragut

Titular de la Farmacia Paz Arnau Ferragut en Castellón. Licenciada en Farmacia. Máster en Dermofarmacia. Postgrado Especialista en Ortopedia y Titulación para la elaboración de SPD.

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