Inflammaging, piel y prevención

Ya no podemos hablar de la piel, o de envejecer de forma saludable sin hablar de oxidación, inflamación, alimentación y estilo de vida. Porque todo está relacionado y porque la evidencia científica avala esta visión global en cuanto a la prevención y el cuidado de la salud en general (y de la salud de nuestra piel también, por supuesto).

Cómo comemos, la calidad de nuestro sueño, cómo nos relacionamos con el medio, dónde vivimos (UV, polución, etc…), nuestros hábitos de vida, la nutrición, el ejercicio físico, nuestra microbiota… seguro que son temas sobre los que escucháis podcast, leéis entradas en blogs, o encontráis publicaciones en RRSS, porque están a la orden del día. Y debemos verlos como un todo, ya que nuestro organismo también es un todo y aquello que sucede en su interior (microorganismos, reacciones bioquímicas…) y todos los factores externos (radiación solar, contaminación, estrés, alimentación…), influyen en nuestra salud. Por lo que, podemos mejorar nuestros hábitos para realizar una correcta prevención.

Y por eso, he decidido comenzar el 2020 con esta entrada, extrayendo de estas reflexiones y estudios, un mensaje positivo para mejorar nuestra calidad de vida, y en definitiva, dar el valor que se merece el cuidado de nuestra salud, la prevención, el cuidado de nuestro entorno y de los que nos rodean. La suma de todo cuenta, como vamos a ver…

LA OXIDACIÓN:

En diferentes entradas de este Blog hemos hablado sobre la importancia de los antioxidantes, pero ¿qué es la oxidación? o ¿cómo nos oxidamos y qué consecuencias tiene en nuestro organismo y nuestra piel?

La formación de radicales libres, como especies reactivas de oxígeno (ROS), entre otros, son un proceso normal que forma parte del metabolismo de nuestras células, y está compensado por un complejo sistema antioxidante endógeno. Pero, debemos tener en cuenta que en diferentes situaciones como; polución, mala alimentación, estrés, enfermedades crónicas o agudas, radiación solar, etc… se puede generar un exceso y acumulación de radicales libres, dando lugar a un desequilibrio en la oxidación y provocando estrés oxidativo. Este estrés oxidativo es causante del envejecimiento acelerado y de ciertas enfermedades crónicas, debido a las alteraciones que provoca en nuestras células y estructuras biológicas, un proceso llamado daño oxidativo.

¿Por qué son importantes los antioxidantes?

Como hemos dicho, nuestro cuerpo tiene su propia defensa antioxidante endógena; sustancias antioxidantes primarias y secundarias como la superóxido dismutasa (SOD), el glutatión peroxidasa (GPO) y glutatión reductasa (GR). Y una defensa antioxidante exógena procedente de nuestra dieta, como son; vitaminas C, E y carotenos, minerales como el zinc, cobre, manganeso, selenio, magnesio… y polifenoles. Que van a reducir el estrés oxidativo, y en consecuencia, prevenir el daño oxidativo.

Pero, como hemos comentado, cuando superamos ciertos niveles de oxidación; ya sea por el estrés, el estilo de vida sedentario, exposición a radiación solar intensa, una alimentación que no nos aporte los nutrientes necesarios en las dosis diarias recomendadas, o por estados patológicos, medicamentos, tabaco, alcohol, etc… nuestro organismo no será capaz de compensar estos daños y requerirá (quizá de forma puntual) un aporte exógeno. Por eso, en muchas ocasiones, nuestro organismo necesita un aporte extra de nutrientes antioxidantes en complementos alimenticios o nutracéuticos, que podemos tomar como suplementación en momentos puntuales, como por ejemplo; debido al estrés, fatiga, pocas horas de sueño de calidad (jornadas laborales a turnos, insomnio…), alimentación poco variada (viajes, trabajo…), toma de medicamentos, entre muchos otros estados en los que nos podemos encontrar a lo largo de nuestra vida. Es importante saber en qué periodos debemos tomarlos y durante cuánto tiempo, por eso, es fundamental adaptar el consejo a cada persona y momento de su vida o época del año.

Y a nivel de nuestra piel ocurre lo mismo, y ya que la aplicación es tópica, podemos realizar tratamientos más prolongados incorporando a nuestras rutinas antioxidantes que contrarresten este estrés oxidativo también en la piel. Muchos ingredientes cosméticos son eficaces frente a estos radicales, mejorando la luminosidad de la piel, favoreciendo los procesos celulares correctos, beneficiando al mantenimiento de nuestras propias defensas cutáneas y de nuestra microbiota; en definitiva, contrarrestando este envejecimiento acelerado y la aparición en la piel de signos prematuros de envejecimiento como manchas (hiperpigmentaciones de diferentes tipos), arrugas, pérdida de elasticidad y firmeza, piel apagada o textura rugosa, entre otros que ya conocéis. Y, como sabéis, el sol es el principal factor causante de este daño oxidativo que da lugar al envejecimiento acelerado, no cronológico.

INFLAMMAGING:

¿QUÉ SIGNIFICA ESTE TÉRMINO? ¿QUÉ RELACIÓN TIENE CON TODO LO QUE ACABAMOS DE VER?

Inflamm-aging es un término que combina dos palabras inglesas: inflammation (inflamación) y aging (envejecimiento).

Una inflamación crónica leve, persistente, que carece de síntomas visibles, pero que produce efectos sistémicos en todo el organismo. Entre los efectos de la inflamación crónica, también se encuentra la aceleración de todos los procesos de envejecimiento de la piel.

El término inflamm-aging fue acuñado en el año 2000 por Claudio Franceschi, que investigó los mecanismos del envejecimiento en la Universidad de Bolonia.

En menos de veinte años, son muchísimos los estudios científicos que relacionan esta teoría del inflamm-aging con el envejecimiento y las enfermedades crónicas. Y por supuesto, también debemos tener en cuenta este proceso y sus consecuencias en la piel.

Nuestra piel sufre un envejecimiento tanto intrínseco o cronológico, que forma parte de nuestra naturaleza, como extrínseco o fotoenvejecimiento, este último inducido por la radiación ultravioleta (RUV), de los que ya hemos hablado desde las primeras entradas de este blog.

El envejecimiento cronológico se caracteriza por pérdida celular, adelgazamiento de la epidermis, aplanamiento de la unión dermoepidérmica y la aparición de arrugas finas.

Sin embargo, la piel fotoenvejecida presenta menos firmeza, mayor
cantidad de arrugas profundas y problemas de pigmentación. El envejecimiento inducido por radiación solar es un envejecimiento prematuro de la piel. Ya que, se ha demostrado que desencadena diferentes procesos cutáneos inflamatorios, que dan lugar a daños celulares e incluso muerte celular (lesiones cutáneas), alteraciones en las células de defensa (neutrófilos y macrófagos) de nuestra piel contribuyendo al deterioro de la matriz extracelular, daño en los fibroblastos y afectando a los procesos de reparación y regeneración, causando elastosis y fotoenvejecimiento.

Por eso, es importante conocer nuestras NECESIDADES en cada momento, cuáles son nuestros hábitos cosméticos y en cuanto al estilo de vida y hacer valoraciones personalizadas. Modificar nuestras rutinas en función de ello, y no en función de las tendencias o la publicidad.

LA PREVENCIÓN ES SALUD. Y nuestro cuerpo un todo, en el que no debemos olvidar que nuestra forma de vivir y de cuidarnos, influirá en nuestra piel y en todo nuestro organismo, su estado de salud actual y en un futuro.

¡Os deseo MUCHA SALUD en 2020!!

Maria Paz Arnau Ferragut

Titular de la Farmacia Paz Arnau Ferragut en Castellón. Licenciada en Farmacia. Máster en Dermofarmacia. Postgrado Especialista en Ortopedia y Titulación para la elaboración de SPD.

3 Comentarios

  • VIRGINIA dice:

    Hola Paz,Feliz Ano nuevo!
    Me gustaria q me revomendaras si hay in jabon facial para mis 59 anos asi como algu tratamiento oral q trate la firmeza xp no tengo regla y noto la.puel sin lustre y descolgada.
    Ademas me duelen todas las articulaciones.
    Me cuido mucho y me gustaria sabwr si hay maquullajes q sean naturales y q no nos hagan parecen mas mayores.
    Un besito y muchas gravias.
    Q pena q no estes en Madrid.
    Gracias

  • VIRGINIA dice:

    No no 49 anos jajajaia

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